sábado, 22 de noviembre de 2014

Me opongo a Horkheimer y Adorno

Según Horkheimer y Adorno, los medios de comunicación aíslan a las personas, en una variedad de campos, desde las emisiones radiales hasta los espacios laborales.
 Pero hay que tener en cuenta que la primera edición de “Aislamiento por comunicación”” es de 1944, en Alemania, hacia el final del Nazismo, lo que deja ver que su lecho era una sociedad susceptible.
 En la actualidad, los medios de comunicación lo que menos producen es aislamiento, en realidad acortan las distancias más que nunca. Gracias a la evolución y las transformaciones de los medios, hoy podemos hablar con personas que están “del otro lado charco”; podemos comunicarnos con más de una persona a la vez y no conformarnos solo con escuchar su vos, también podemos ver sus rostros; podemos hablar con un familiar o un gran amigo, a la vez hacer un trabajo para la facultad y leer el diario online. 
Aislamiento es otra cosa.
 Hacen referencia a que el mensaje del locutor radial impide que los hombres hablen entre sí. Puedo haber sucedido en los ’40 cuando tenían que estar prestando atención a la voz que salía del alto parlante; pero hoy en día así como en un bar se puede debatir sobre determinado tema, muchas radios tienen una página en la web, cuando no disponen de una línea telefónica para que sus oyentes puedan participar del tema del día.
El autismo es otra cosa.
 En los tiempos que vivimos, podemos agradecer que la sociedad se vuelve cada vez un poco más consciente. Puede ser que sea porque “hoy” vemos las consecuencias de los malos comportamientos del pasado, las equivocaciones de ese momento, la poca conciencia ambiental y social. En el siglo XXI constantemente surgen nuevos emprendimientos para reparar y comenzar a cuidar nuestro planeta, para conscientizar  a la sociedad sobre la inseguridad, marginalidad, injusticias y demás. Los medios de comunicación son los encargados de promocionar la participación en todos estos planes que nos ayudan a ser cada día un poquito mejor. 
Sofocar es otra cosa.
 Con respecto a las nuevas estructuras de los espacios laborales, se puede tornar bastante debatible. Esto tiene sobre todo un fin económico, a medida que es menor el contacto del trabajador con su colega, y mayor el que tiene con su cliente; mayor se vuelve su productividad, y quien sale beneficiada es la empresa. Lo que no se tiene en cuenta es que el empleado necesita tener contacto muchas veces con sus compañeros, no solo para distraerse, sino también para informarse sobre cómo realizar su trabajo. Pero en contraste a las palabras de Horkheimer y Adorno, el empleado, solo en su escritorio, tiene toda la compañía de los medios de comunicación que le puede ofrecer su PC, todo el control lo tiene en ese cubo, puede refutarle al cliente lo que quiera con la información que puede obtener en Internet, y va a poder operar con todos los sistemas que tenga en su computador. 
El empleado no queda expuesto, él tiene el poder.
 La garantía que nos ofrece la evolución de los medios de comunicación contra la pérdida de tiempo, la vemos en todos lados, y es la que nos hace, otra vez, más productivos. Encontramos personas, en los medios de transporte, trabajando desde sus teléfonos móviles; en el parque, trabajando desde sus laptop; en los restaurantes y hasta en las juntadas familiares o con amigos, siempre prendidos al que antiguamente era solo un dispositivo para comunicarse con una persona, y hoy es además una gran herramienta de trabajo. No se pierde tiempo, se produce tiempo.
 Por último la comunicación iguala a los hombres aislándolos, según estos dos autores. Lo que no llegan a ver es que en ese aparente aislamiento, todos los hombres están interconectados, cada uno en su espacio, porque tienen la libertad de poder hacer sus tareas sin dejar de estar en contacto con el mundo.


La evolución de los medios de comunicación produjo y seguirá produciendo un gran impacto en la sociedad. Hay que estar atentos para ver sus beneficios.

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