sábado, 22 de noviembre de 2014

Allá viene el amanecer

En colaboración de Juan Dell Acqua y Andres Staller

Un proceso diario: el amanecer 


 La fase anterior se denomina comúnmente  como “noche”. Usted puede reconocerla observando el cielo: Por un lado, se aprecian pequeños puntos que brillan diseminados a lo largo de la oscuridad; también cuenta con un cuerpo redondo -de mayor tamaño- que se impone en el firmamento reflejando destellos de luz.  Sin embargo, la oscuridad predomina.


Al cabo de unas horas las sombras comienzan a disiparse, indicio de que el proceso ha comenzado. Aparecen las primeras luces denominadas “lucero del alba”. ¿Cuál es el origen de esta luminosidad? Allá, lo lejos del horizonte, comienza el ascenso de un astro dorado denominado sol. Este produce destellos de luz que iluminan el cielo. Cuando La salida del sol en el firmamento se completa, significa que se desarrolló por completo el proceso coloquialmente conocido como “amanecer”.   

Un dibujo animado: el amanecer

De ambos lados del océano, por delate y por detrás de las montañas, dentro y fuera de la selva, en todos lados la vida se divide en dos: el día y la noche. 
Hay un lugar, en alguna parte oculta del planisferio, donde cuando comienza a asomarse el sol, la gente sale despedida de la cama, los trajes de baño se ponen solos en los cuerpos como si tuvieran imanes. En la playa hay miles de reposeras esperando ser ocupadas y los protectores solares no dan a basto, se oye música a todo volumen y las notas musicales bailan al compás, nadie queda sin moverse, desde el perro y el sofá hasta la tátara abuela y su bastón. Los cócteles más refrescantes llegan a la mesa para ser saboreados y entre toda esa multitud, hay un rey de la fiesta, con ustedes: el señor Sol. 
El sol en este maravilloso acto, que es el amanecer, se asoma de a poco, le gusta hacerse desear, disfruta de los preparativos cuando aparecen sus primeros hilos dorados, y cuando se ve de cuerpo entero sobre el firmamento, le gusta saludar a su público. Aquí ya amaneció.
El saludo de sol tiene todo un particular estilo. Baja un poco sus lentes de él, y arqueando una sola ceja, con su mejor ánimo dice: "¿Qué hay de nuevo viejo?", la respuesta de la gente es lo que más le gusta.
Pero todo tiene un final, todo termina, después del amanecer y cuando ya se acaba el día, se palpita cierta incomodidad, las sonrisas comienzan a perderse entre los rostros, se baja el volumen de la música, los vasos quedan vacíos y el sol no se quiere ir pero la ley de rotación manda en este juego.
Al llegar la noche los cuerpos comienzan a palidecer y todo se tiñe de gris, las pieles se arrugan, los ánimos se tornan violentos y una noche zombie comienza a florecer.


1 comentario:

  1. Lore me parece clara la descripción, puedo ir imaginando el amanecer cuando leo.

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